52 palabras, Fotografía

45/52 palabras: silencio

20150807 (021)

Además, el niño lleva las gafas sujetas con patillas anatómicas detrás de las orejas junto a los audífonos, los ojos llenan casi toda la lente. Su aspecto llama la atención general, a menudo también la compasión, especialmente de las señoras mayores -según me ha contado Audur-, que a veces le meten caramelos de regaliz en el bolsillo del abrigo.

Me reconoce enseguida y se le nota en la cara que está contento de verme. Me abraza por la cintura durante un momentito, y alza los ojos mirándome concentrado mientras se expresa, se muestra paciente a la espera de comprensión y reconocimiento.

Yo no sé lengua de signos, por eso intenta hablar claro: exagera cada movimiento de los labios cuando forma algún sonido que él mismo a duras penas puede escuchar, se esfuerza en cada palabra. No obstante, los sonidos suenan huecos y me es difícil entenderlo. Me agacho en cuclillas, así al menos podemos mirarnos a los ojos mientras se expresa.

[…]

Avanzamos al mismo paso que la niebla por la carretera, vamos despacio, porque estamos de vacaciones y tenemos tiempo suficiente. Paramos de tanto en tanto para comprar algo para comer y a veces nos ponemos la ropa de lluvia para recoger tesoros al lado de la carretera, valiosas piedras mojadas; llenamos poco a poco el coche de semejantes tesoros: gravilla, ropa mojada, anoraks, calcetines, un saco de dormir, gorros, guantes, migas y musgo de toda clase. El niño está ocupado tanto en hacer dibujos como en hacer signos con el dedo índice en el vaho de su ventanilla. De vez en cuando deja de llover y podemos ver el paisaje por la ventana: se alza frunciéndose en una cuesta con unos pliegues gigantescos pero enormemente hermosos. Entonces aparcamos el coche en busca de un cráter no demasiado grande, justo a un lado de la carretera para poder verlo y pensar en el caos de esta naturaleza empapada. Luego nos tumbamos en el páramo para ver lo rápido que corren las nubes. La luz es delicada y transparente, igual que un finísimo velo de algodón cubriéndonos a mí y al niño.

La mujer es una isla, de Audur Ava Olafsdottir.

Anuncios
Estándar

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s